Diario Erótico
El Diario que mantengo en mi cabecera de noche. . . . . . . . por mdg__
Domingo en la tarde- De vez en cuando me gustan mis momentos reservados, me permiten tiempo para pensar. Mis pensamientos no son profundos, no estoy intentando solucionar el déficit nacional, ni tratando de acabar con el hambre del mundo. Mis pensamientos son al azar, cortos, y apacibles. Hablo con mi diario, él habla conmigo. Le digo lo qué pienso y siento. Él me dice lo que he pensado y sentido. Le cuento a mi diario acerca de hoy. Él me cuenta sobre el ayer por la noche, la semana pasada, el mes pasado, el año pasado, y las memorias atesoradas. Ella llamó para decirme que esta desnuda en la cama, una fresa en su ombligo, una línea de la crema batida tu sabes hacia donde, la llave está detrás de la maceta de flores pequeña, sus piernas separadas de par en par, sus dedos acariciando profundamente su vagina, y poniéndose toda húmeda. "Estoy teniendo ardientes llamaradas, y desearía que fuera tu lengua,", ella dijo, y colgó el teléfono. Bien, suficiente diario por ahora,
Mejor me visto y encuentro rápidamente esa llave, antes de que ella se decida por sus dedos, en vez de por mí. Te contare lo qué pase cuando regrese. Y, Diario, si no estoy de regreso para la mañana de lunes, hazme una nota acerca de eso.
Lunes temprano en la mañana - No, condenado tonto, no he regresado. Supongo que lo oiré todo más tarde.
Lunes mas tarde - Bien, adivina quien acaba de entrar arrastrándose. Él se ve como si hubiese sido rodado por unos matones en un callejón. Se sirve un gran vaso de vi no, dos yemas de huevo crudas en él, lo revuelve, un poco de hielo, se echa en el sofá, mira fijamente al espacio mientras bebe un sorbo de su repugnante brebaje. Parece que ella exigió mas de lo que él estaba preparado para dar. Le dejaré que se recupere durmiendo. Entonces, estoy seguro que escuchare todos los jugosos detalles.
Lunes - noche - Bueno diario, gracias por detallarme mi regreso. Pero me salté una comida sólida esta mañana, y necesitaba mi vino para despejarme de los deberes requeridos de mí. ¿Recuerdas, que una vez te dije? Abstemio, n. Persona débil que se rinde a la tentación de negarse un placer. Bien, no me negué a mí mismo, ni a ella, el placer extremo. Y como también has podido haberte olvidado, el placer extremo requiere de la resistencia física extrema, la cual ella, muy metódicamente ha drenado de mí. Bien, ahora ya aclaramos esto. Ahora déjame contarte lo que sucedió.
Me las arregle para encontrar la llave debajo del macetero de flores, después de tropezar con su perro dormido, que estaba bastante agradable como para gruñir solamente, y no morderme. Ninguna luz encendida dondequiera en la casa, imagine ella quería que me colara furtivamente adentro y la sorprendiera. Pero, tenía incluso planes mejores. Silenciosa y cuidadosamente me quite la ropa en la cocina, la deje allí y continúe desnudo hacia la sala, muy calmado y cauteloso, puesto que no deseaba tropezar sobre cualquier cosa, haciendo ruido o lastimándome. Casi estaba en el vestíbulo que conducía al dormitorio, donde podía ver un ligero rayo de luz saliendo por debajo de la puerta. Cuando de repente, todas las luces se encendieron, y allí estaba ella, parada detrás de mí, con todos nuestros amigos, y comenzó a cantarme feliz cumpleaños. Aquí estoy parado, totalmente desnudo, delante de todos, supuesto de estar sorprendido.
¿SORPRENDIDO? ¿? ¿? Definitivamente fui sorprendido, y los demás asombrados. Bien, fueron lo suficientemente corteses para dejarme ir de nuevo a la cocina y vestirme. Entonces, después de ese fiasco, nosotros fiesteamos, con algunos de ellos todavía rodando por el piso riendo. Eso duró hasta el Lunes temprano en la mañana, cuando cada uno finalmente se fue. Tan pronto como todos se habían ido, ella rasgo su ropa, se tiro de espaldas en el sofá, y,
"Ahora podemos gozar lo que fue interrumpido por todos nuestros amigos."
Ella dijo
Separando lentamente las piernas más y más de par en par, una mano detrás de su cabeza, la otra deslizada suavemente dentro de su vagina, entonces de nuevo cercando su clítoris, suaves, sutiles quejidos, humedad reluciendo desde el interior de los suaves labios rosados de su vagina.
Bien, déjame decirte, yo estaba babeando, arrancándome la ropa, con una erección palpitante, y entonces....
Se me enredaron los pies quitándome los shorts, caí de espaldas sobre la mesa del café y machaque su cacto preferido contra mi trasero.. Ella todavía está allí, gimiendo, riendo nerviosamente, gimiendo, riendo nerviosamente, mi erección es Historia, espinas del cacto en mis nalgas, intentando encontrar una manera de sacarlas,
"esto no es gracioso"
Bien, debo admitir que ella paró de reír suficientemente a tiempo para tomar la pinza y desenterrar las espinas de mi trasero. Después de ese fiasco, ella no perdió tiempo en asegurarse que tenía algo que valiese la pena para su hambrienta vagina que la entretuviese. Con los dedos, labios, lengua y bastantes lamentos, quejidos y ardiente respiración profunda puso mi pene tan rígido, que podría haber insertado remaches con el.
Rápidamente me giró en mi espalda, me montó y se impulsó en mi rígido miembro.
Ahí fue donde la verdadera diversión comenzó. Mi espalda contra esa delgada alfombra, su golpeante peso meciéndose, moliendo, impeliéndose arriba y abajo de mi pene. Ella debió dejar algunas espinas de cactus en mi trasero.
Tratando de empujar mi trasero hacia arriba para evitar el dolor de las espinas clavándose mas profundamente en mis nalgas, ella, estoy seguro que convencida que lo hacia por placer, se amartilló hacia abajo mas duramente. Lagrimas de dolor bajando por mis mejillas. Su retorcida cara, con placer sonriéndome, agradeciéndome por mi esfuerzo añadido. Como podía yo decirle que todo era por el dolor en mis nalgas. Se ayudó a si misma con varios violentos orgasmos antes de finalmente rodar de encima mío y liberarme de mi atormentado trasero. Mientras me preparaba para irme, me abrumo con besos de agradecimiento por tanto placer.
Bien, la razón por la cual estoy de regreso tan tarde es porque tuve que parar en el consultorio del médico para que removiera el resto de las desagradables espinas de mi adolorido trasero.
Lo que me pregunto ahora es, ¿será que tendré que poner espinas de cactus en mi trasero de manera de lograr de nuevo el placer que ella obtuvo con ello?
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