Regreso de la playa 
Regreso de la playa. . . . . . . . por mdg__
A un lado del camino, entre las dunas
Ellos no se relajaron después de todo el juego en la playa aislada. Conduciendo de regreso la a ciudad, él acarició su muslo, sus bragas arrastradas lejos por la marea en esa playa, su mano encuentra nuevamente calor y humedad entre sus crispantes muslos. Simplemente más de lo que ella podía soportar. Su mano dentro de su pantalón, una lucha, pero libera su pene, tan duro y vibrante en su acariciante cálida mano, "cómo puedo conducir?", su cabeza ahora en mi regazo, mi mano atrapada por sus firmemente cruzados muslos. Un desvío hacia una playa solitaria, mejor me salgo de la carretera y tomo este camino. Sus labios ahora succionando la vida de mi pene. Si no paro este coche ahora, tendremos seguramente un accidente. Me imagino que ella piensa que soy yo quien, al jugar con la vagina, succionar mi pene y conducir este coche debe mantener el control. Un repentino topetón en este sucio camino, le molesto, pero no tanto como a mí, que sentí como si ella se lo hubiese tragado entero. Pise de golpe los frenos, y detuve el coche aquí, ella no se dio cuenta, ni paró para tomar un respiro o para mirar alrededor de donde podríamos estar. Como si no le importara. Para decir la verdad, a este punto, a mí tampoco. Y todo el tiempo pensaste
que esta historia era acerca de otro. Me olvidé de mencionar, que él soy yo. Con toda esta acción, no puedo recordar quién soy yo y quién es él. Tienes que recordar, sus labios succionando tan firmemente alrededor de mi pene, cómo podría conducir el coche, y ahora Yo como Yo recuerdo, cómo puedo mantener mis pensamientos para contar este cuento decadente. Su falda ahora en alguna parte alrededor de su cuello, mis pantalones y mis interiores, que esta astuta dama se las arreglo para quitar, alrededor de mis rodillas. Ella tiene una pierna desperdigada hacia arriba, y piensa que es suficiente abrir de par en par su vagina, para empujar sus caderas a mis mojados y deslizadizos dedos fisgones. Desde 3 millas más allá de la presente parada, sus hambrientos, succionantes, cálidos labios no se han despegado de mi inflamado pene, que aun estaba recuperándose de las aventuras en aquella playa arenosa. Oh bien, que demonios, solo se vive una vez, comencemos los juegos de nuevo.........................
........otra vez.
Y como un destello, recordé cómo nos conocimos por primera vez. Una de las ventajas de vivir en una pequeña aldea soñolienta cerca del mar es, que tienes millas y millas de playas vacías para disfrutar. Unos meses atrás, justo antes de la invasión de turistas, yo estaba caminando a lo largo de la playa, disfrutando de la tranquilidad y del sol del comienzo del verano. Una mujer yacía en una manta, tomando el sol.
A medida que me acercaba, continué lentamente caminado frente a ella.
"¿Me estas contemplando?" ella preguntó. No había ningún dejo de desafío o acusación en su tono de voz, fue una simple confirmación de un hecho.
"Por supuesto." Le dije.
Ella sonrió levemente y pregunto, “ Bueno, entonces por lo menos dime quien eres”
"Y mis sentimientos se habrían herido si no me hubieses contemplado”.
No necesité ser más incentivado.
"Bien" dije, "soy el tipo que te ha estado contemplando” Paré cerca de dos pies lejos, mis ojos absorbiendo sus pechos maduros, el destello de sus caderas, sus muslos relajados y algo separados y, una elevación tan distinta de su vagina, firmemente contenida dentro de su short. . Ella se movió para sentarse, cambió de puesto y se dio vuelta hacia mi mirada fija y rió nerviosamente.
"Parece que te gusta lo que ves," ella agregó. Sus ojos habían bajado hacia mis shorts, donde una gran protuberancia revelaba que mi pene también estaba enterado.
"No he logrado que un hombre se ponga tan tieso para mí en bastante tiempo.”
Tomado por sorpresa, no tuve respuesta.. Su mano resbaló lentamente a lo largo de mi muslo, y bajo mis shorts.
No necesité decir que sí, eso estaba ahora sobreentendido. De nuevo supongo que mi proceder, una deseosa mirada fija, era bastante, qué esperaba. Deslizo mis brazos alrededor de ella y tiró suavemente uniendo nuestros cuerpos. Sus labios buscaron los míos al besarnos. Al principio solo era labios sobre labios pero entonces sentí su lengua recorrer a lo largo de mis labios. Me gusto la sensación y recorrí mi lengua a lo largo de los suyos. Nuestras lenguas se encontraron y se unieron a medida que nuestros labios se sellaban juntos.
Moví mi mano, arrastrándose mis dedos hacia abajo por su espalda. Esto le gusto, y gemía suavemente a medida que lo hacia. Mi mano se movió más bajo, sobre la carne firme de su trasero. Disfrutando de la sensación de su piel sedosa. Me quitó ansiosamente mi camisa, sus manos jugando en mi pecho descubierto. Bajo lentamente mis shorts, sus dedos temblando y jugueteando a medida que bajaban por mis piernas. Mi pene liberado rebotó hacia fuera, apuntando al cielo.
"Ohhhh agradable," ella murmuró, sus manos bromeando suavemente. Nos tumbamos en su manta, piel tocando piel, aumentando las sensaciones que estaba sintiendo. Sus pezones enredados contra mi pecho. Mi pene exprimido entre nuestros cuerpos, su suave movimiento las caderas deshaciéndose en mí lentamente. Ella continuó besando bajando por mi cuello, mi pecho, a través de mi estómago, abajo, abajo hacia mi pene. Sus manos se deslizaron hacia abajo alrededor de mi pene. Una frotaba ligeramente suave hacia arriba y abajo de su largura, mientras que su otra mano acariciaba mis testículos. Sus manos temblaban con su rápida excitación.
Tan suave y gentil, frotando mi pene, poniéndole mas duro, para su placer tanto como para el mío. Ardientes y placenteras sensaciones corriendo a través de mi cuerpo. Su trasero se alzo mas, piernas separadas de par en par, sacudiendo las caderas como si estuviera demoledoramente ensartada en este pene que ahora estaba lamiendo.
Una sensación tan ebulliciente, sus ardientes labios mojados calientes, deslizándose engullendo completamente su dura longitud, el roce de su pelo en mis muslos.
En un movimiento rápido, se dio la vuelta, los labios sellados firmemente alrededor de mi pene, una pirueta de labio-pene, las caderas todavía demoliendo, abrió su vagina en mi barbilla, y entonces deslizo su clítoris hacia mis labios.
A boca llena, tartamudeé pocas palabras, "Eesssso es, uuummmmmmmm"
Juguetee con su clítoris mordisqueándolo suavemente con los dientes, sus quejidos de placer, mas bien húmedas palabras confusas, "succc mmmaaaa dduurrror , aarrgghhh" Sus demoledoras, vibrantes caderas, las rodillas enterradas aun más en la suave arena, sabía que ella estaba lista, pero mi lengua debía aun explorarla mas profundamente. Ella se retorció levemente alrededor, entonces sin advertencia, ni necesidad de fanfarria alguna, tales empujes violentos, temblorosos muslos, feroces convulsiones aplastando mis labios, un torrente, la inundación del orgasmo, mi pene exploto con placentero dolor. Tan rápido como llegaron los violentos orgasmos, así se derrumbó ella sobre mí, sin palabra, sin sonido, yo podía sentir una mano débil alrededor de mí vencido, drenado pene, su vagina todavía crispada con mi tacto.
Con sus muslos todavía presionados firmemente a mis mejillas y oídos, sofocado por la aun temblorosa vagina, oí su voz amortiguada,
"Fiiiiiuuuuuuu , eso estuvo bueno”, “¿Te estoy aplastando?”
No puedo ver, no puedo oír, no puedo respirar, y enterrado 30 centímetros bajo la arena.
"No, en absoluto", mascullé, rebajado y baboseado entre sus muslos.
¿Aplastándome? Pensé. No hay mucho de mí sobre la tierra para aplastar. Pero por supuesto, un caballero nunca admitiría esto.
O sea otra vez, aquí estamos, ahora enterrados en la arena, parece que vamos a pasar aquí la noche, porque yo no voy a desenterrar este carro de la arena esta noche. Todavía algunos bocadillos, una botella de vino, qué demonios, vamos tomarnos el tiempo.
En algún momento durante la noche nos subimos en el asiento trasero. Demasiado perezoso, y también demasiado agradado, no me moleste en desvestirme. De alguna forma nos cubrimos con la enarenada manta, y no me preguntes cómo, nos quedamos dormidos. A la luz del día, y habiendo dormido varias horas en esta critica posición, estaba convencido que me quedaría lisiado para toda la vida. Me desperté con los rayos del sol penetrando a través de las ventanas, ella, aún, de alguna manera, yacía encima de mí, absolutamente cómoda por supuesto, yo no lo estaba,, acariciando mi pene. No tomó mucho tiempo para que una de esas tempraneras erecciones duras como roca acudiera a la llamada. Lisiado, crujido, contorsionado en este apretado espacio, no tenía mucho a decir, o hacer. Ella se ladeó, los pies en el piso, como sentándose correctamente en el coche, se plantó firmemente encima de mi pene, se meció hacia atrás y adelante, hacia arriba y hacia abajo, sacudió a los lados las caderas por algunos minutos, quejidos, respiraciones entrecortadas, las manos en su pelo, la cabeza hacia atrás, oscilando y sacudiéndose, algunos segundos de "pphhfffff, pphfffaaakkk, ooggghhhhhh," se sentó de nuevo en el asiento, bajo la mirada hacia mi,
"Eso estuvo bueno, lo necesitaba."
Ese total “autoservicio”, participando o no participando yo, no duro lo suficiente para yo hacer otra cosa que no fuera unirme a la carrera. Acabe tan rápidamente, que no puedo recordar, ¿Acabe o no acabe?.
"Hey, esto es todo muy agradable, pero ¿Puedo desatarme? Creo que estoy lisiado." Ella se inclinó hacia delante y se levanto, sin una palabra.
"Me abres la puerta, POR FAVOR, no puedo llegar atrás así."
Eso fue una cosa estúpida para decir. Sin advertencia, ella abrió la puerta. La mitad de mí sé cayo del coche al revés, ella decidió sentarse encima de la otra remanente mitad.
"Esta bien, vamos a repensar esto. ¿Podrías levantarte de mis piernas para que yo pueda salir del coche?"
Esto resultó ser un fiasco. Si, salí del coche, desnudo, de espaldas en la arena, y con ambas piernas totalmente dormidas.
"Eso es, ríe, muy gracioso”
Estoy arrastrando mi trasero y mis testículos a través de la arena intentando encontrar una manera levantarme, y ella esta cómoda en el coche, riendo, cacareando como una gallina histérica.
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