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Después de la Ópera
Después de la Ópera . . . por mdg__
Un beso es la persuasión superior para una invasión inferior.
Y como mencioné, la ópera para nosotros fue solamente la insinuación para el siguiente 4to Acto.
Una caminata corta a un Café para un refrigerio nocturno. Encontramos una pequeña mesa cerca de las ventanas grandes que hacían frente a la calle. Café, torta, brandy, hablando acerca de la representación, riéndonos entre dientes sobre nuestros juegos durante la ópera. ¿Sería algo en el café, o en la torta, o algo que yo dije?. Su pie descalzo, debajo de la mesa, jugueteando entre mis muslos. Si no fuera por los largos manteles de la mesa, esto atraería la atención, estoy seguro."Estás jugando con fuego," me sonreí, sorbiendo mi brandy, la erección, si estuviese de pie, no habría podido ser ocultada, "¿REALMENTE? ", bromeó con una mueca," ¿Fuego realmente ARDIENTE?. Dime más."
"Demasiado tarde." dije, "Deberías haber preguntado antes de empezar esto. “Un buen General nunca divulga su estrategia". Cogí sus bragas de mi bolsillo trasero, firmemente crujidas en mi puño, y coloqué mi puño lentamente en la mesa, tomé un sorbo lento de mi brandy,
"Antes de que continúes, te sugiero que recuerdes”, dije. "No hagas eso," ella dijo, “ Todo lo que hace es ponerme más ardiente."
Llamé al camarero para la cuenta, y nos fuimos. Ahora una agradable, relajada caminata de regreso al hotel. A través de la calle, bajando los peldaños de granito, hacia el camino del río, lejos del ruido del tráfico, un agradable camino pavimentado de piedras agradable entre el borde del río, los arbustos y los árboles que revestían a la calle arriba. Las luces de las lámparas de la calle y los carteles de neón reflejados en el agua a lo largo del río, gradualmente siendo difuminadas por una niebla emergiendo de la fresca agua del río, hasta que solamente el color de las luces podía ser visto, una densa capa lechosa. Y pensé, "Cómo la naturaleza trabaja para confabularse con mis deliciosos planes," "Es tan hermoso cómo la niebla diluye todas las luces," ella dice mientras me detiene, aun sosteniendo mi mano, "mira cómo ahora apenas puedes ver los reflejos en el agua."
Mis brazos alrededor de su cintura desde atrás, ella nunca cesó de describir lo que veía, ni notó mientras le levantaba el frente de su vestido hacia arriba, hasta que el aire caliente húmedo de la noche flotó más allá de sus muslos desnudos.
¿"Qué estás haciendo? “Oigo gente venir." ella dice.
Ya era tarde para que a ella le importara, mis dedos masturbando, resbalando dentro y fuera de su ardiente y excitada indefensa vagina. Sus bragas todavía remetidas con seguridad en mi bolsillo.
"Detén esto, me estas volviendo loca”, ella gimió suavemente,
"bien entonces detenme tu", susurré, mordiscando en su cuello, mis dedos ahora profundamente dentro de ella,
"yo no puedo," ella gimió, estrujando sus muslos mas fuertemente en mi mano, tanteando alrededor, tratando de tomar mi pene con su mano, intentando abrir mis pantalones,
"Pensé que habías dicho que parara”, dije, jugando más fuertemente con su clítoris,
Mis palabras no fueron ya contestadas, sólo por sus acciones, mis pantalones abiertos, su mano tanteando desde atrás de ella, entre nuestros cuerpos firmemente presionados, una mano envuelta tan firmemente alrededor de mí ahora adolorido pene, su otra mano luchando para levantar la parte posterior de su vestido, ahora doblándose más y más encima, y presionado mi pene entre sus desnudos muslos ardientes
Los sonidos de pasos, voces que acercaban a través de la niebla, no importaba. Una mano en el banco del hierro para mantener su equilibrio, y desplegó sus muslos a la espera. Su vestido, que ahora yo tenía bien arriba de su cintura, su lindo trasero desnudo al aire de la noche, y deslicé mi pene duro e intensamente dentro de sus ardientes profundidades.
“Dios eso se siente bien," ella gime "más lento, hazlo más lento por ahora,"
Con cada sonido de los pasos, sonidos extraños o de voces acercándose, podía sentir su vagina amasando mi pene, sus muslos crispándose, sin embargo sin pensar en detenerse. Era como si hubiésemos sido suspendidos en una escena en cámara lenta. Suavemente acariciándola, alrededor de su cintura, masajeando sus pechos gentilmente, su mano a lo largo de mi muslo, alcanzando mi espalda para estrecharme mas fuerte. El cálido, húmedo aire caliente a lo largo de nuestros expuestos cuerpos desnudos. El ímpetu nos estaba llevando a ambos al borde de ningún retorno. Las acometidas nos conducían ambos sobre el borde de ninguna vuelta. Tales lentas, metódicas acometidas, como ella deseaba, profundo dentro de ella, luego hacia afuera, el aumento gradual en el ímpetu, empujando más duramente, con cada movimiento más profundo adentro, el batiente sonar de la ardiente húmeda carne, disimulado solamente por la niebla densa, los sonidos de los coches pasando sobre el puente sobre nosotros, el ondular del agua del río contra la orilla.
El sonido crujiente de la madera en el banco de hierro labrado con cada acometida dentro de ella, pensamientos de ser descubiertos la excitaban aún más.
"Damelo mas duro" ella masculló, esperando no ser oída más allá de nuestra cortina de niebla.
No muchas yardas mas allá de nuestro camino, siluetas grises de personas, caminando a lo largo, murmullos de voces, luego difuminándose. Ella menea su trasero, restregándose más estrechamente a mis muslos,
"oohhhhhh, essttooyy aaccaabaanndo, nnnooo paareeeees,"
"ssiiiiiiiii, yoooo taaambieeeeeennn," empujando, arremetiendo más dura y más rápidamente en ella,
En este momento, sin importar ni pensar en ser descubiertos, era otra hora, otro momento. Los sonidos ásperos del palmeteo de la mojada ardiente carne, su cuerpo estremeciéndose, carnalidad sensual fluyendo de las codiciosas acometidas. Entonces silencio, solamente una respiración convulsiva, un estremecimiento repentino, una contracción nerviosa según me retiré lentamente.
Nos derrumbamos para sentarnos, con nuestros traseros desnudos, en este banco de madera húmedo, todavía sin pensar en acomodar nuestra ropa, todavía medio desnudos y ensortijados.
"¿Qué opinas si nos vamos y tomamos un pequeño refrigerio al llegar?” ella dijo, "Me esta dando un poquito de hambre ahora”
Lentamente, débilmente, algo así como consiguiendo vestirnos, y de nuevo al camino, caminando entre otros que van o que vienen de alguna parte, quizás ellos también hicieron una parada o dos a lo largo del camino. Para el momento en que llegamos de nuevo al lugar, ambos estábamos listos para un refrigerio. El aire de la noche, la caminata, y por supuesto el desvío, todo ayudo para tener un sano apetito. El refrigerio servido en una bandeja grande, pan, vino, y poner la chimenea a rugir, para realmente entibiar todo. Una agradable ducha caliente, frotando suavemente, acariciándonos aun el uno al otro.
Esto aun no había terminado, y ambos lo sabíamos, pero porqué la prisa, todavía podíamos relajarnos mañana.
Sin necesidad de vestirnos, se sentía bien estar liberados de ropas. La única luz, la de la chimenea, de vez en cuando chisporroteando fuertemente por la madera húmeda, el refrigerio y el vino nunca mejor saboreados. Todavía riéndonos entre dientes de nuestra pícara travesura en la ópera, el pensar en qué si alguien nos hubiese oído, o peor entrado en el momento inoportuno. Oh bien, pensamos, fue diversión y risoteo eterno. “El solo pensar en ello me excita nuevamente” ella hizo muecas, "Sí, a mí también," dije, "Me imagino que es por su naturalidad”, "¿Qué tal un postre?" pregunté, " todavía tenemos las rebanadas de melocotón marinadas en brandy”, "Ohhhhh, eso si suena seductor” ella sonrió, "Bien, ya regreso" y hacia la cocina me fui. Había marinado unas rebanadas de melocotón en almíbar, brandy y Gran Marnier desde ayer, y van realmente bien con crema batida de vainilla, licor del cacao, y rebanadas finas de bizcocho. Ohh, esto definitivamente va a ser disoluto. Ella desea jugar con fuego, entonces que así sea.
Todo en una bandeja y de regreso al frente de la chimenea.
"¿Qué es todo ESO?", preguntó
"Es el seductor postre que prometí, y el fuego con el que estabas jugando en el Café cuando me estabas provocando con tu pie por debajo de la mesa”,
"Recuéstate, posa tu cabeza en la almohada, y relájate," dije
Y lenta, metódicamente, puse rebanadas pequeñas de torta en su vientre, desde sus pechos, a lo largo de su vientre, a lo largo de sus muslos, rebanadas de melocotón puestas cuidadosamente en cada una de ellas, el almíbar marinado vertido sobre cada una, y entre los pequeños terrones, y rematado con la crema batida de licor de cacao.
"Esto ya me está volviendo loca," ella dijo, "porque ahora no puedo moverme sin destruirlo todo,"
"Esa es la idea," dije, "Yo te lo daré y lo comeré de ti, PERO,”
¿”PERO QUÉ?" ella dijo,
“Ya veras “, y tomé una rebanada de melocotón de una de las tortas, y muy, muy lentamente la deslice entre los ahora muy hinchados labios de su vagina, de arriba abajo y por encima de su clítoris, como escarbándolo desde dentro de ella, luego hacia la crema batida y me comí yo el primero. Después hice igual, e incluso más lento entre sus muslos, más profundo entre los labios de su vagina, a la crema batida, junto con una porción pequeña de la torta y se lo di a comer a ella..
"Esto es totalmente libidinoso," ella masculló, con la torta y la fruta aún en su boca,
"Ya lo sé, y tenemos suficiente aquí para un postre realmente agradable," dije, “y cuando se acabe lo pondré todo en orden”,
Debemos haber mordiscado este postre por una buena hora, no mucho dicho, pero bastante ardor intercambiado. Con cada continuado roce de rebanadas de melocotón en su vagina, más ardientes sus muslos, con más y más estremecimientos, a medida como presionaba la rebanada de melocotón sobre su clítoris.
"No puedo soportar mucho más de esto," ella dijo, apenas respirando,
"Bien, entonces déjame limpiar los restos," dije, y comencé un lento, metódico mordisqueo y lameteo del almíbar y la crema de sus pechos, de su vientre, a lo largo de sus muslos, y por supuesto, meticulosamente de alrededor y dentro de su ahora temblorosa vagina. Sus jugos de excitación fluyendo hacia sus nalgas,
"No te atrevas a parar ahora," ella masculló una orden, su clítoris protuberante, doliendo, exigiendo ser saboreado. Un dedo profundamente en su vagina, succionando intensamente en su clítoris, sosteniéndome firmemente a su muslo, empujando las caderas de un tirón para arriba para un mayor deseo. Tal efervescente ardor que mana de dentro de ella, piernas envueltas firmemente alrededor de mi parte posterior, sus manos amasando en mi pelo, asegurándose que yo llevaría a cabo mi tarea hasta el final. Sabía que ella estaba cerca de la erupción, yo llevaría a cabo mi tarea,
"Te deseo AHORA dentro de mí," ella se encajó a presión, empujándome encima de ella, tomando mi pene y arremetiéndolo dentro de ella con una precipitada, temblorosa y llameante mano. Ella estaba acabando a medida que arremetí intensamente dentro de ella, las piernas envueltas tan firmemente alrededor de mi cuerpo, trepidantes, duros empujes de sus caderas hacia mí,
"ooohhh sssssiiiiiiiiiii," a medida que acababa, y mientras yo lo hacia, tal ardor dentro de ella, crispando en mi pulsante pene según me venía, como sin final,
permaneció temblorosa, los muslos exprimiéndome alrededor de mí, y repentinamente, como si se hubiese derretido, yació allí, apartándome lentamente,
"Solo acúname," dijo, "estoy demolida, ese postre fue demasiado, creo que estoy emborrachada,"
"Bien," dije " Mañana es otro día,"
Y allí, nos dormimos, tal cual desordenados y pegajosos de nuestro postre.
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