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Las Monjitas
Las Monjitas . . . . por mdg__
Ningún hueso roto al parecer, pero seguramente estaba amoratado de la cabeza a los pies, y el traqueteo de esta carreta llena de paja no ayudaba a las penas y dolores. Aquí es a adonde llegué. Me imagino que debo haber estado inconsciente cuando me arrojaron en este carreta. Mi cuello demasiado tieso para girarlo totalmente alrededor, pero podía ver el trasero de un burro, sus hábitos negros soplados por el viento, y oír su parloteo acerca de mi condición. Esperaba que supieran lo que estaban haciendo, porque había un gran precipicio desde este estrecho camino hasta el fondo del valle rocoso. Ya me había caído una vez, y desde aquí, seguro que sería la última caída.
No sé cuánto tiempo reboté alrededor en esa carreta, pero fue varias horas, y todavía íbamos hacia arriba a lo largo del estrecho camino rocoso. Me parecía a mí que deberíamos ir hacia abajo, no para arriba. Pero, no estaba en condiciones de discutir.
El paseo lento me dio tiempo para pensar, esperando por supuesto que mi colega, socio en nuestras licenciosas picardías, también haya logrado salvarse. La última vez que mire hacia atrás , los hombres agraviados por nuestra última aventura estaban pisándole los talones. Habiendo dejado atrás mi atesorada Casa de Carruajes, el su posada campestre, y ahora esto. Quién habría pensado que ellos no habían abandonado nuestra búsqueda . Quizás estas señoras de negro me estaban llevando donde podría curar mi cuerpo y repensar mi próxima aventura. Me las había arreglado para salvar el dinero, todo lo demás tuvo que ser dejado detrás. Pero puedo entender porqué estos compañeros estaban tan fervientemente persiguiéndonos. Se podría decir que hemos arruinado su estilo de vida inactiva y dejamos atrás esposas que ahora sabían que era el verdadero placer dado. Ahora mujeres refunfuñonas e irritables en casa, y me supongo que la única satisfacción sería lincharnos. O, quizás llevarnos de regreso para hacernos cargos de las “necesidades” de sus esposas y llevar de nuevo la paz a sus hogares. No lo creo , definitivamente es linchamiento. Estuve lo suficientemente cerca para notar visiones de venganza en sus ojos. Habíamos estado viajando hacia arriba por lo menos por dos horas según podría estimar, cuando vi a alguien luchando para escalar la rocosa colina debajo nuestro.
"Deténganse, deténganse” le grité a las dos mujeres, "hay alguien allí abajo” , y con eso se detuvieron inmediatamente. "Mire, hermana Agatha, allí abajo , un hombre luchando para subir"
"Oh " ella contestó, "y se ve todo cortado y ensangrentado."
"Aquí arriba” gritó S. Agatha, "venga hacia acá arriba, señor, le esperaremos”
Sí, era mi asociado, y él también estaba absolutamente hecho un lío. Sus ropas rasgadas en tiras, ensangrentado de la cabeza a los pies, bañado en sudor, no lucía nada bien.
Le tomó por lo menos media hora para conseguir llegar a la cima, resbalándose hacia abajo tantas veces como escalaba hacia arriba, finalmente gateo por encima del borde, y colapsó exhausto en el camino.
"Ya veo que te las arreglaste para escaparte de la cuerda” me reí entre dientes "No sabes lo cerca que eso estuvo” dijo, dándose la vuelta para asegurarse que era yo. "Me tenían, pero antes de que pudieran poner la cuerda alrededor de mi cuello salté del acantilado y fui bastante afortunado de caer a través de las zarzas de los rosales que amortiguaron mi caída , y me las arregle para deslizarme lentamente hacia abajo de esa colina, después circundando alrededor y comencé a subir de nuevo. Calculé que podría defenderme siempre desde arriba lanzándoles rocas.” "Usted conoce a este hombre?" preguntó S. Agatha
"Si” , dije, " es un amigo"
"qué les sucedió a ambos?" preguntó la otra hermana
"Un oso gris nos perseguía, y apenas logramos escaparnos" dije
"Oh eso es terrible" dijo S. Agatha, "¿Esos hombres allá abajo están tratando de atrapar al oso?”
"Vamos a llevarlos de regreso a la Abadía” dijo la otra , "y atender sus heridas", ayudando a mi amigo a montarse en la carreta y de nuevo estábamos en camino.
Me gusta oír esa palabra Abadía.
Santuario, a salvo de los temperamentos que fervientemente rabiaron en nuestros talones, y de donde no les sería permitido sacarnos por la fuerza.
Solamente esperaba que pudiésemos llegar allá antes de que ellos encontraran la manera de subir acá arriba.
"¿Lograste recuperar nuestras reservas?" él preguntó
“Sí" dije, "eso fue lo único que puede salvar”. O sea, que si tenemos los medios para comenzar de nuevo en cualquier lugar después de que todo esto se calme. ¿Pero, qué le sucedió a la cocinera? Donde está ella?"
"No estaban interesados en ella para nada. Ella tomó el cochecillo y se fue silenciosamente "
" Muy bien" dije, “y ella sabe que hay también dinero debajo del asiento, así que ella estará bien "
Finalmente, podríamos respirar más fácil, según atravesamos el enorme arco hacia dentro de la abadía, y las puertas al mundo exterior se cerraron detrás nuestro.
Nos ayudaron a bajar de la carreta, las rodillas aún débiles de la batalla por la supervivencia, los cortes y contusiones.
"Los llevaremos a la enfermería y dejaremos a la H. Beth atender sus heridas", guiándonos a lo largo de los pasillos, tenuemente iluminados, cálidos pero mojados por el aire húmedo, a través de muchas puertas, hasta un cuarto que se asemejaba a un consultorio anticuado de un doctor .
"Soy la H. Beth" ella dijo, "vamos a curar sus heridas antes de que se infecten. Quítense sus camisas y pantalones”, y gesticulo a las otras para que salieran y cerraran la puerta.
Después del lavado con agua, varias refriegas, masajes con varios líquidos, ungüentos, etc., otra monjita entró y nos dio a cada uno un juego de ropas, incluyendo ropa interior, calcetines, botas, pantalones, camisas, y todo parecía ser de nuestra medida.
"Soy la H. Ella. “Les mostraré donde pueden tomar un baño y luego la Madre Superiora quisiera ver a uno de ustedes, por favor ", conduciéndonos de nuevo a lo largo de varios zigzagueantes corredores, a lo que era un baño comunal grande, elaboradamente adornado, con mosaicos de motivos religiosos, las paredes, los techos muy altos, y la piscina grande en el centro. Por el vapor que emergía de ella, supuse que era calentada de forma natural por las emanaciones geotérmicas del subsuelo.
"Estaré de regreso en alrededor de una hora para mostrarles a donde pueden descansar, y también llevarles donde la Madre Superiora." dijo según cerraba la gran pesada puerta de madera detrás de ella.
Bien, yo estaba listo para un agradable, empapante, y aseante baño caliente después de varios días sin hacerlo motivado a nuestro último encuentro, y rápidamente me despoje de mis sangrientas ropas rasgadas y me deslice dentro del agua muy caliente. Mi amigo también.
"Aaaayy" gimió, "esto duele como el demonio en estas heridas, creo que es agua de sulfuro. Definitivamente quema”
"Te ayudará a sanar más aprisa. Cállate y disfruta, es mejor que una cuerda alrededor de tu cuello”.
Nos habíamos justamente deslizado dentro de esa cálida y relajante agua, cuando otra H. vino, , cargando una botella y dos cubiletes de estaño, haciendo, aparentemente, todo esfuerzo para no mirarnos.
"La Madre Superiora pensó que pudiesen querer un poco de nuestro vino” dijo tímidamente, dando vuelta a su cabeza hacia otro lado. "Nosotras lo elaboramos y vendemos para cubrir nuestras necesidades, pero no lo bebemos. Espero que les apetezca ", y desapareció rápidamente .
"Oye, sabes" mi amigo dijo, "este lugar puede atraparte. Me pregunto "
"Sé lo que te estas preguntando" dije, "olvídalo”. No necesitamos que nos echen de aquí en este momento”.
"Yo solamente me estaba preguntando” dijo.
"Bien. Continua preguntándote”
Un agradable y prolongado baño aseante, una botella de excelente vino, ropa secas limpias , y otra vez capaz de respirar mas tranquilo.
Solamente algunos minutos después de habernos vestido, otra hermana vino.
"Soy la H. Charis, y he venido para guiarlos a sus cuartos", inmediatamente dándose vuelta , esperando que nosotros la siguiéramos.
Una vez más el laberinto de pasillos tenuemente iluminados, subiendo varias etapas de estrechas escaleras zigzagueantes.
"Aquí pueden descansar hasta la cena. Sus cuartos están cruzando el pasillo” ella dijo," pero, ¿vendría uno de ustedes conmigo para conocer a la Madre Superiora, por favor?”
"Ve tu" dijo mi amigo antes de que ella incluso acabara su oración, "no estoy de humor para conocer cierta. . . . . . "
" Cállate" le interrumpí, antes de que él dijera algo ofensivo, "iré yo"
Regresando por la misma vía que acabamos de venir, escaleras zigzagueantes ,corredor a la izquierda, corredor a la derecha, y muchas más vueltas. No lo habría encontrado siguiendo instrucciones. La H. Charis abrió la pesada puerta de madera y hierro labrado, señalo adentro, y se fue tan pronto como cerro la puerta detrás de mí.
"Bienvenido" dijo, "yo soy La Hermana Hanna, la Madre Superiora. Espero que hayan sido bien atendidos y reconfortados "
“Muchas gracias" dije, ligera y agradablemente sorprendido” “ Mas confortables de lo que quizás merecemos” ", para su madurez, ocultada debajo de todos esos negros y blancos ropajes, en esta pobremente iluminada habitación, todo lo que claramente podía ver era una muy calida, maravillosa sonrisa, y unos ojos chispeantes.
"Por favor, siéntese” , ella gesticuló," ¿y qué les trajo acá?. Ustedes son los primeros forasteros que han estado aquí en casi doscientos años."
"Bien" dije, “estábamos siendo perseguidos por algunos hombres muy enojados, quienes tenían toda la intención de colgarnos de nuestros cuellos en algún lugar alto", deduje que mejor la verdad que el ser atrapado en una mentira mas adelante.
"Aprecio su honradez" dijo ella, "sé los hechos, y me habría enormemente decepcionado de usted si me hubiese dicho otra cosa. Ninguna necesidad de detalles ", yo solo asentí con mi cabeza, una sonrisa leve, yo entendí, ella lo sabía todo ya.
"Fue un vino maravilloso" dije para cambiar el tema, "¿y ustedes no lo beben?"
"Ocasionalmente. Días especiales. Pero preferimos no hacerlo a diario ", ella dijo suavemente con una sonrisa que parecía hacer alusión a que el beber vino podría ser algo travieso.
"Gracias nuevamente por su amabilidad y hospitalidad" dije según me levante para marcharme,
“ El placer es mio, y pueden quedarse por todo el tiempo que sea necesario”
"Bien, este es un interesante pisapapeles" dije, tomando de su escritorio lo que asemejaba una cavilla de madera como las usadas en los barcos.
"Oh, he tenido eso por años" dijo, ligeramente ruborizada, "una de nuestras hermanas lo hizo. Ella es un poquito artista."
" Hermosa madera " dije, "un poquito pegajosa, aceitosa.” “¿Qué clase de madera es ?"
"De hecho, es palo de rosa" ella dijo, poniéndose un poco nerviosa por mi minuciosa examinación .
"Desprende un muy sutil olor dulce”, frotando mis dedos cerca de mi nariz,
" Podría ser, supongo” dijo, " nunca lo note " según yo lo ponía cuidadosamente encima de su escritorio, en la misma pila de papeles, apuntando hacia ella. Sabía cuál era su propósito, sabía donde había estado recientemente, y me pregunto si ella sabía que yo sabía. Lo dejé hasta ahí, y me despedí.
“Les traeré a cada uno una botella de nuestro mejor vino después de la cena” dijo según yo salía, “ Es agradable cuando este es apreciado”
“Bien, gracias” dije, “ Pero, puedo sugerirle que nos lo haga llegar con la monjita menos deseable. No le puedo asegurar que no haría el mayor de los esfuerzos para saborear no solo su vino si usted me lo trajese”
“Ohhhhhhhh” pensé. “ allí vas, regresando a tu estilo, y con la Madre Superiora, casi nada. Deberías estar avergonzando de ti mismo”
En realidad no lo estaba, de hecho ella irradiaba algo especial, y aquella “Clavija de Madera” era la causa de mis pensamientos.
“ Bien, entonces enviaré a la Hermana Flora con el vino, si es que puede caminar tan lejos y si recuerda como llegar hasta allá” dijo, con una total halagada, modesta y tímida sonrisa.
Con esto me fui. La Hermana Charis esperando en el corredor para guiarme de nuevo a mi habitación.
“Vendré por usted y su amigo en una hora para la cena”, todavía a buena distancia de mi habitación, apuntando en dirección de ella según se dio vuelta rápidamente y desapareció
“Y,¿ Como te fue con la Madre Superiora?, preguntó mi amigo, ¿Una de esos autócratas mano de hierro, que dirigen como a un campo de prisioneros?
“Podrías decir eso, supongo”
"Me alegro de no haber ido yo” dijo
“Yo también” dije “Tu habrías hecho incomoda la situación”. Y tal como resultó , siendo un poco diplomático, ella nos enviara a alguien con un poco mas de ese delicioso vino después de la cena”
“ Excelente” el sonrió, “tu eres el persuasivo, con eso tendré un muy placentero sueño esta noche. Estos días pasados me han agotado”
Un golpe en la puerta. Era la H. Charis, de nuevo para mostrarnos el camino hacia la cena.
Algo parecido a un corto paseo con muchas escaleras de caracol estrechas, hasta llegar a un gran vestíbulo con grandes candelabros de hierro moldeados, hechos para velas. No había electricidad aquí. Una larga mesa de madera rústica, sencillamente puesta con platos de peltre para lo que parecía ser 20 o mas, copas de peltre en cada puesto. Velas a lo largo como única luz en el vestíbulo. Cestas de pan colocadas, y sentadas, con la Madre Superiora, el resto de las monjitas. Fuimos escoltados hasta nuestros puestos por la Madre Superiora, uno a cada lado de ella.
Rápidamente note la jerarquía según la formación desde donde estábamos hasta el otro extremo de la mesa. Aquellas mas cercanas a nosotros y la Madre Superiora debían estar bien en sus ochentas, manos temblorosas, trémulas voces según suavemente preguntaron acerca de nuestra condición, y mas allá de nosotros las caras gradualmente mas jóvenes.
Una breve bendición de nuestra comida, el pan pasando alrededor, luego lo que parecía un bien balanceado guiso, y su vino en la mesa , del que se sirvieron a cada una y a nosotros una moderada copa. Asumí que esto significaba que esta era una ocasión especial, tal y como la Madre Superiora había dicho anteriormente. El guisado, el pan, el vino eran lo mejor que alguna vez había saboreado. No había duda que todo había sido preparado con el mayor de los cariños.
Me incliné hacia la Madre Superiora,
“Mi amigo y yo si tenemos dinero, y estaríamos complacidos de ofrecer lo que sea por su hospitalidad” susurré
“No nos esta permitido aceptar nada aparte de agradecimiento por nuestra hospitalidad” ella dijo
“Que así sea” dije, levantando mi copa de vino hacia ella y el resto de la mesa.
Con esto, ellas lentamente empezaron a excusarse de la mesa, cada una llevando sus platos, tazas y el resto con ellas, y pensé que lo mas apropiado sería que mi amigo y yo procediéramos en consecuencia.
“No”, dijo la Madre Superiora, “ Ellas se harán cargo de eso. Buenas Noches. El desayuno será servido a las seis de la mañana. Que duerman bien.
“Gracias de nuevo” mi amigo y yo repetimos,
“¿Pueden encontrar el camino de regreso a sus habitaciones?” ella preguntó
“Creo que ahora podemos a través de este laberinto de corredores. Buenas Noches”
“Bien, entonces tomen una vela, los corredores son bien oscuros en la noche”
Con esto recorrimos cuidadosamente nuestro camino de regreso a las habitaciones.
“ Nos vemos mañana” le dije a mi amigo según se iba hacia su cuarto,
“ Si, nos vemos mañana”
Solo había estado en mi habitación quizás una media hora, justo me había quitado la camisa y estaba jalando el cubrecamas hacia atrás en la cama como a mi me gustaba. Con tan solo una vela como luz, estaba trastabillando lentamente alrededor. El mas suave, casi inaudible toqueteo en mi puerta. Algo como distante y casi fantasmal. Tomo un cuidadoso, silencioso escuchar para estar seguro que era en mi puerta.
Allí estaba parada la Madre Superiora, con incierta oculta sonrisa,
“ Le traje el vino, algo de pan y queso por si le da hambre en la noche. Lo pondré aquí en la mesa”
“ Bien, bien” pensé, cerrando muy silenciosamente la puerta detrás de ella según ella entró en la habitación, “ parece ser que mi comentario y emplazamiento de la clavija de Madera, o lo que sea que ello fuere, chispeó la curiosidad en ella, o por lo menos eso pensé”
“Hermana Hanna. Me tomo la audaz libertad de agradecerle apropiadamente por su hospitalidad” dije, tomando gentilmente su cara en mi mano, bajé lentamente hacia sus labios, para besarla tan delicadamente como jamás había recordado besar a alguna mujer.
La cesta aún en su mano, tratando de ponerla en la mesa, de alguna manera retrocediendo a mi avance, sin embargo era un retroceso incierto o quizás una señal de retroceso, ante la cual yo, de nuevo, gentilmente avancé y la besé nuevamente. El segundo beso, ella estaba ahora de espaldas a la mesa, en cierta manera perdida, y rápidamente recobró su equilibrio. Podía escuchar su corazón latir como miles de tambores a través de la jungla. Temblando con incertidumbre. “Este no era el momento de echarse para atrás” pensé “ en este momento la mayor angustia para ella, creí que habría sido el desistir. “ Tiene los labios mas suaves jamás saboreados por mi” susurré, guiando su temblorosa mano con la cesta hacia la mesa, en la cual ella la colocó todavía colgando de ella y, nuevamente, un lento saboreante beso, en sus labios, a lo largo de sus mejillas, hasta su cuello. Tan hirvientes borbollones de calor corriendo a través de su piel, según mordisqueaba su cuello. Ni una palabra de ella, ni un movimiento, solo su atronador corazón, y temblorosas piernas, que puede sentir según la apretaba mas cerca de mi. Con tan maravilloso confiscado ardor irradiando de ella, no sentí culpa alguna para proceder sin reservas, sin embargo, no para asaltar por el placer de la conquista, tan distraída, desorientada estaba ella, que fácilmente lleve su hábito bien por encima de su cintura, con una mano en su ardiente, tembloroso estómago, para liberar mis dedos debajo de ella, hacia lo que parecía unas sueltas bragas de algodón.
“ Esto es pecaminoso” gimió, tomando mi mano como para evitar que fuese mas allá.
“Si, lo es”, susurré, mordisqueando su cuello con el aliento mas cálido posible, para que ella sintiese la suave calidez de mi labios en su cuello, “pero no es un pecado, es como la naturaleza lo ha pretendido”, y deslicé mi mano, precedido por una señal de resistencia o quizás deseos encontrados , desde su mano hacia abajo, a lo largo de su suave temblorosa cintura y firmemente acopé mi mano en su cálido ardiente mons veneris. Se asió fuertemente a mi muñeca con mano temblorosa mientras la mía atrapaba la agonizante piel entre sus muslos, aún ahora podía sentir sus pensamientos, su cuerpo derritiéndose en mis manos, "Llévame hacia donde nunca he estado” , tiernamente deslicé dos dedos profundamente dentro de ella , la palma presionada contra su clítoris, explorando, tanteando por sus mas sensitivos y necesitados puntos de excitación
Con suerte y diestros dedos, rápidamente tuve su hábito suficientemente desabotonado y fuera de sus hombros bien por debajo de sus pechos. Recorrí, con cálidos húmedos y suaves besos desde su cuello hasta sus pechos, tan ansiosos de mi atención, indecisa, sin embargo guiando sus pechos hacia mis labios, tomó mi mano, con la suya aún en mi muñeca, lo suficientemente aparte de ella como para permitir que su hábito cayera al suelo. Su sencilla blusa de algodón deslicé por encima de sus hombros, con duda, o muestras de resistencia, o quizás deseos de ayudar, sin saber como. Sus bragas, lenta, gentilmente, deslicé con ambas manos hacia abajo de sus caderas, prosiguiendo tiernamente con cálidos besos a lo largo de su cintura hacia sus muslos. Allí se paralizó, temblando como nunca yo había visto, mis manos acariciando sus suaves pálidos muslos, subyaciendo con mordisqueantes besos, mas y mas cerca, jugueteando con una húmeda cálida huella hacia su gimiente vagina
"Mis temblorosas piernas están muy débiles como para permanecer en pie” sollozó, "Siento que he ido demasiado lejos como para saber algo, como si mi cuerpo y alma hubiesen tomado control sobre mi objeción, ¿como podría esta sensación ser de alguna manera un pecado” "Son los deseos de la naturaleza que nos gobiernan” dije, con esta delicada pálida tierna figura de mujer frente a mi. Quien hubiese adivinado que debajo de esos metros de mórbida tela negra uno pudiese encontrar tal divino tesoro. Observando ese modesto, sumiso brillo en su rostro, tan inocente para su madurez , sucumbiendo al deseo que podía sentir ardiendo dentro de ella, sabía que este debía ser uno de esos cruces de caminos que ella nunca debía olvidar. Creo que si la vela se hubiese apagado, la chispa en sus ojos aún me habría encendido. Ella estaba empapada, casi una voraz sed de manos cariñosas, mis exploradores húmedos besos desde su cuello hasta sus pechos, sus manos aún precavidas, tocando tímidamente, buscando alguna parte de mi cuerpo a la cual sostenerse.
"Desata mis pantalones” susurré en su oído con aliento cálido, “ de manera que pueda sentir tu tierno cuerpo contra el mío”, y continué marcando un camino nuevamente mordisqueando sus pechos. A su propio paso, me figuré, ella lo haría, porque apurarse. Nerviosamente, pude sentir sus manos haciendo el esfuerzo para hacer lo que años de secuestrado deseo le estaban diciendo que no hiciera. De alguna forma se las arregló para con desmañados dedos, desatar mis pantalones, que rápidamente cayeron al suelo a la vez que los voluminosos interiores que nos habían dado para usar, liberando una bien levantada orgullosa erección en sus insospechosas manos. El tembloroso ardor que recorrió su cuerpo al toque fue inclusive mas grandioso que el choque del primer subyugante beso. Era un incontrolable temblor de desconocida anticipación , me imaginé, según la escoltaba lentamente hacia la cama, la recosté gentilmente, ella estaba mas allá de las palabras, solo el sonido de su pesada incierta respiración, según me senté en la orilla de la cama, mirando hacia abajo, dentro de sus encandilados ojos.
“Nunca me hubiese imaginado que el ser tocada como tu me tocas podría ser tan placentero”, ella murmuró, mis manos vagando, acariciando sus tiernos cálidos muslos interiores, acariciando su ahora bien húmedo ardiente mons veneris, exponiendo, jugando con su clítoris a sus temblores con cada roce. Inclusive bajo la tan pobre luz de la vela a través de la habitación, podía verla mirando fijamente mi erección, incierta, sin embargo deseando saber, sentir. Tomé su mano y la coloqué alrededor de mi pene, deslizando mis dedos lenta y profundamente dentro de su vagina nuevamente.
Ella solo sostuvo mi pene firmemente, apretando su mano mas estrechamente, relajando, apretando, insegura, sin embargo necesitando saber mas.
“ Estoy lista” susurró, “ No puedo contener la necesidad por mas tiempo, por favor”.
Con esas palabras, me monté en la cama, levanté sus piernas, y lentamente, que ella pudiese sentir, que yo pudiese sentir la penetración como un ritual, la primera pasión carnal por partir su mons veneris y penetrar en sus ahora mendigantes profundidades. El escuchar su corazón latiendo según deslicé mi pene dentro de ella, envío llamaradas a través de todo mi cuerpo.
Por primera vez desde que la noche aquí empezó, ella envolvió su cuerpo enteramente alrededor de mi, sujetándome apretadamente contra sus pechos, sus brazos alrededor de mi cuello, temblando fuera de control. Sus paredes internas de ardiente pasión amasando, agarrando todo alrededor de mi pene,
Me vine según sentí su ebulliciente orgasmo erupcionar, tanto que boqueé para respirar ante su ardor.
Estaba seguro que la escuché mascullar “ Gracias Señor”, según se vino. La mirada en sus ojos parecía como si hubiese sido drogada, girando hacia atrás su cabeza, las pestañas aleteando, luchando por abrirse.
Reclinado en mi codo, sus piernas aún estrechamente envueltas a mi alrededor, la besé como al principio,
“ Gracias por ser tan tierno” susurró “ Me siento bendecida de que hayas aparecido aquí”
“Gracias por confiar en mi” dije, y allí ella se colgó envuelta alrededor mío, yo sabía, tanto como ella, que no había vuelta atrás ahora, la puerta entre sus compromisos de vida y sus necesidades naturales estaba abierta.
Y lentamente rodamos hacia un lado, sus piernas todavía apretadamente envueltas alrededor mío
"Me siento como si hubiese sido liberada, desencadenada de una carga pesada” ella masculló, para mi, sin embargo mas para ella. “No me siento culpable, no me siento avergonzada, me siento…… como la primavera……… renovada,…”
Me quedé en silencio, escuchando, observando su rostro, era como si hubiese visto el claro cielo estrellado por primera vez.
“ Puedes oler la frescura de la primavera, tan sutil, dulce esencia” ella continuó mascullando,
“ Si puedo” dije, sabiendo que era la dulce esencia de almizque del orgasmo, pero de nuevo continué callado.
“ Mejor me voy” susurró, apenas escuché, “ aún tengo algunas pocas obligaciones que atender”, con esto ella se soltó de mi, lentamente rodó sobre ella para sentarse en la esquina de la cama, se levantó, en cierta forma tambaleante del entrepernado, también me levanté para ayudarla con sus ropas, regadas por la habitación.
Recogí sus voluminosas bragas de muselina e hice algo que nunca antes había hecho. De rodillas, las sostuve de manera que ella metiese los pies en ellas, lo cual hizo, lenta, cuidadosamente, su mano en mi hombro para conservar su equilibrio, las deslicé nuevamente por encima de sus muslos, tan cuidadosamente como se las había quitado con un último beso en su cintura.
"El desayuno será a las seis” me recordó de nuevo, abriendo cuidadosamente la puerta, una rápida mirada y desapareció en el completamente oscuro corredor
No tuve opción mas que levantarme mucho antes del amanecer. Muy pronto me enteré que todas las mañanas ellas tañían las campanas para levantarse todas. Grandioso, como para quedarse dormido.
Varios golpes fuertes en la puerta y mi. amigo entró abruptamente.
“Buenos días” dijo, muy alegremente, “ mira, nos trajeron café, estaba afuera en el mostrador”
“Estás de un excelente buen humor esta mañana” dije,
“ Igual que tu. ¿A que hora se fue S. Hanna finalmente?”
“¿Cómo supiste que ella estaba aquí?” pregunté
“ Lo imaginé, y tu me lo acabas de decir” riéndose
“ Buenísimo”, me reí, “te estas volviendo mas astuto”, Ahora, cuéntame”
“ Fue S. Charis” el dijo, en cierta forma emocionalmente afectado
“¿Como lograste eso?”
“ Le metí un pedacito de papel en su mano cuando terminamos de cenar”
“¿y decía que?, dime”
“En letra pequeña simplemente escribí, ¿esta noche?, y nada mas. Un par de horas después de la cena, me estaba casi quedando dormido, un delicado toque en la puerta que apenas escuche y que casi no atendí. Abrí la puerta, allí estaba ella parada. Solo le pregunte, “¿Le gustaría pasar dentro?”, y sin palabra alguna ella entro tímidamente. Me conmovió”.
“¿Que quieres decir con eso de que te conmovió?” le pregunte.
Sabes, nosotros hemos satisfecho, complacido , entretenido bastantes damas adorables en el pasado, pero nunca antes he visto tal brillo en ningún rostro femenino. Ella estaba allí, agarrándome, lagrimas rodando por su mejilla, tenia miedo de preguntar porque y solo supe secar una lagrima de su mejilla. ¿Sabes lo que dijo cuando hice eso? Me dijo, en cierta forma atragantadose con sus palabras,
“¿Qué?”
“ Ella dijo, ` por favor no lo hagas, son mis lagrimas felices,' eso fue lo que dijo”
“ Bien, eso me hubiera conmovido a mi también” dije. “ Tomemos nuestro café para irnos a desayunar”
Para cuando llegamos allí, ellas estaban todas sentadas, pero esperaron a que nos sentáramos, en los mismos sitios de la cena, para bendecir la comida
“Buenos días a todas” exclame en cierta forma, al igual que mi amigo
“Espero que hayan dormido bien” dijo la Madre superiora
“Muy bien, gracias"
“El baño estará libre para ustedes desde las tres hasta las cuatro, si desean tomar un baño” ella dijo
“ Si lo haremos, gracias” dije
“ Y si tenemos una muda de ropa limpia para ustedes. La tendrán esperando por ustedes en el baño y pueden dejar la que tienen puesta allí para que sea lavada.” Ella dijo
Después del desayuno solo vagamos alrededor, de alguna forma orientándonos con el terreno y la abadía. Bastante compleja, me imagino que originalmente construida en algún tiempo alrededor del siglo 16, con reformas a través de los siglos y unas cuantas reformas recientes.
De regreso a nuestra habitación con la intención de gradualmente encontrar el camino hacia el baño, S.Ella me detuvo,
“Si tiene un momento, la Madre Superiora quisiera hablar con usted”, ella dijo, en cierta forma mostrándome el camino, de manera que realmente yo no tenía mucho que decir,
“ Al regreso nos encontramos en el cuarto y entonces iremos al baño” le dije a mi amigo según seguía a S.Ella.
“Buenas tardes” saludo S.Hanna, S.Ella cerrando la puerta detrás de ella según me dejó allí
“Por favor siéntese” dijo, dándome un vaso de vino, ella permaneció parada. Supe que esto era serio. “¿Les pareció interesante el lugar?”
“Si, bastante. Mucha historia aquí” dije, sabiendo que no era eso lo que ella tenia en mente, pero yo también aprendí mucho tiempo atrás a escuchar hasta que la persona con el asunto serio esta preparada para decirte lo que piensa.
“Le importaría que ordenase a alguna de las otras le trajese su vino esta noche” ella preguntó,
“Lo que usted desee” dije, pero preguntándome la razón, sentido de culpabilidad?
Y luego silencio, me miró, luego miró hacia fuera a través de la ventana, de nuevo me miró, sin embargo no era una mirada de culpabilidad, mas bien como no sabiendo como expresar sus pensamientos.
“y”, dijo, dudando, “ Yo esperaba que usted le pudiera tratar con la misma consideración que lo hizo conmigo y no rehusar a alguien necesitado”
“Ohhh” pensé, “ Esto se esta tornando enfermizo, ahora, como contesto a eso con delicadeza?” pero antes de que yo pudiese contestar ella lo hizo por mi
“Somos una hermandad, y no somos egoístas.” Dijo, un poco mas relajada después de haberlo dicho, “ Eso que yo experimente anoche deberías ser compartido, sin egoísmos pero discretamente, estoy segura de ello,”
“Ciertamente” dije, “ y usted sabía eso ya que de no ser así no lo hubiese sugerido”
“ Tiene razón” dijo, según me levante y coloque mi copa en su escritorio,
“ Y yo nuevamente espero por su gentil toque a mi puerta” dije muy suavemente, la bese, y lo deje así.
Justo antes de las tres nos dirigimos hacia el baño. Lo estaba deseando. En cierta forma se asemejaba a los viejos Baños Romanos, grande, con mosaicos, piscina poco profunda, quizás 3 pies de profundidad, con una área para sentarse de cintura para abajo en el agua a lo largo de uno de sus lados, surtida de continua agua caliente.
Nuestra ropa estaba encima de un mostrador de piedra cuidadosamente doblada, y una agradable sorpresa, una botella de vino y dos copas.
“ Esto esta bien” dijo mi amigo, “ quien no se relajaría aquí”
Y nos despojamos de nuestras ropas, poniéndonos cómodos en esa agua caliente, la botella de vino en el medio de los dos, sorbiendo el vino, riéndonos acerca de viejos cuentos de depravación, venturas y aventuras.
No teníamos reloj, ni manera de saber la hora, pero me imagine que ya nos habíamos remojado el tiempo suficiente como para ceder el baño a las Monjitas.
“Hey”, le dije calladamente a mi amigo, “ cuando te levantes para secarte asegúrate de tener de alguna manera una erección, yo estoy en eso ahora”
“De que demonios estas hablando ahora” el espetó
“Cállate y escucha” dije, “simplemente hazlo”. Piensa en S.Charis anoche y juega contigo mismo hasta que tengas una buena erección. Nos están observando, lo puedo sentir, y quiero averiguar quien
“Bien, y como lo vas a hacer” ahora susurrándome
“Ya veras” dije, “ ¿estas listo para secarte ya?”
“Casi”, dijo, muy serio ahora, “ Esto es una locura, como se supone que voy a lograr una erección contigo aquí”
“Ese es tu problema” dije riéndome, “ Yo tengo la mía y todo lo que tomo fue pensar en algunas escapadas. Voy a salirme para secarme. Tu quédate sentado ahí si quieres.”
Con eso me levante lentamente, camine lentamente hacia donde estaban las toallas, deteniéndome para sorber mi. vino, deje la copa, tome la toalla, haciendo lo mejor para mantener la erección activa siempre y cuando me pudiese concentrar, me seque y me vestí. Mi amigo lo logró y hizo lo mismo una vez haberme visto a mi.
“Vamonos” dije, tomando la botella y las copas, “ de regreso a la habitación hasta la cena”
Continuo preguntándome acerca de lo de la sala de baño, lo cual ni me moleste en explicarle.
Terminamos nuestro vino, de nuevo hablando acerca de todo en lo que nos habíamos
enredado y llegó la hora de ir a cenar.
Estaba empezando a desear que llegara la hora, eran los preparativos tanto como todo el resto.
El largo pasillo, una simple, larga, pesada mesa de Madera, bancos de Madera, el tan alto techo, y la escasa iluminación emanada de numerosas velas en la mesa y de la lámpara de hierro. Un ambiente bastante medieval, como regresando en el tiempo, sin mencionar sus fríos, deprimentes atuendos negros, el cual ahora estaba entibiándose ligeramente.
Esta vez salimos hacia el comedor tan pronto como escuchamos las campanas, nada cortes el ser los últimos en llegar y hacerlas esperar por nosotros.
No funcionó. Ellas deben saber cuando las campanas van a sonar antes de que suenen porque, una vez más, todas estaban sentadas esperando.
Nos disculpamos por llegar tarde nuevamente.
"Ni se molesten” dijo la Madre Superiora, “Nosotras siempre estaremos aquí antes que ustedes. Es costumbre nuestra el esperar por nuestros invitados”.
"Bien, eso lo explica todo" pensé, según nos sentamos, las bendiciones, el pasar de los cuencos de comida, el excelente pan aún caliente del horno y para nosotros su buen vino nuevamente.
“Y cómo estuvo su día hoy, recuperándose bien de su pesadilla, espero; ella preguntó muy formalmente.
“Así es, gracias” respondí según dirigía mi mirada a largo de la mesa hacia ella, “ y ese primaveral baño caliente realmente ayuda a sanar mas rápidamente, ¿no es así?”
"Desde luego que si” respondió, “cientos de años atrás, la gente venía de muy lejos a estas aguas curativas. Ahora acuden a los médicos y toman pastillas para sanar lo que estas aguas pueden sanar.”
La cena estuvo mas distendida esta noche, con una conversación general mucha más interactiva y menos tímida. Quiero decir, el sonar normal del parloteo. Supongo que se estaban sintiendo cómodas con nuestra presencia
Estábamos por excusarnos, ya que se estaba haciendo mas tarde de lo normal para ellas y pensamos que estábamos siendo corteses al retirarnos
“Oh,no se retiren todavía” dijo S Beth, quién había curado nuestras heridas, “Esta noche tenemos postre. Una vez a la semana, nos consentimos a nosotras mismas.
Con esto, vino una de las hermanas, quien asumí había sido la que había cocinado casi todo, con porciones individuales de pastel cubierto con diversas bayas y una salsa
Lo que fuera que fuese, estaba excelente, pero para cuando llegamos a nuestras habitaciones me sentía ligeramente mareado. Agradablemente relajado, diría yo.
"¿Que era eso? " preguntó mi amigo,
"No se, pero estaba bueno, y creo que tenia un poco de algún alcohol fuerte en la salsa “dije, “ven, vamos a tu cuarto, tengo algo que decirte. Yo se quien nos estaba observando”.
"¿Como lo sabes?”, preguntó ansioso ahora,
"Eran S. Imelda y S. Serena" le dije, una vez dentro del cuarto, "Y es S.Serena quién te estaba admirando la que mas”
"¿COMO sabes todo eso?" exclamó
“Fueron las únicas que se sonrojaron cuando hable acerca de la sala de baño y S.Serena te estaba mirando cuando enfaticé la calida, curativa agua.”
"De eso se trataba todo eso de la erección, ¿no es así? dijo
“Exactamente, para asegurar un rubor cuando estuviese listo para mencionar la sala de baño. Para que vieran mas de lo que esperaban, y como un bromeo sublime.”
"Si que eres astuto" dijo sirviéndome un vino
“Me llevo este a mi cuarto, y te sugiero que te mantengas alerta por un tiempo, tengo el presentimiento de que quizás recibas una visita en un rato.” Yo sabía que yo si la recibiría y quería estar seguro de estar en mi cuarto cuando me fuera traído el vino según había dicho S.Hanna
“Simplemente confía en mi” dije, “Vi en sus ojos una imaginativa y planificante mirada cuando te observaba. Ella está debatiéndose con su conciencia en este momento, y creo que tu erección va a ganar. Buenas noches, hablamos de esto en la mañana”
…// continuará
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