En La Cocina 
En La Cocina. . . . . . . . por mdg__
Ella adora vociferar, gritar y exclamar
Mientras que deja que mis dedos
jueguen dentro fuera y en todo lugar
Se ha dicho, que la cocina es el corazón del hogar. ¿Entonces, qué mayor placer mutuo podemos imaginar que gozar de un bocado, de un mordisco rápido, de un sorber descuidado, o de un cierto serio retozar en el corazón del hogar? Los refrigerios son divertidos en la cama, pero entonces tienes que dormir en ese lío que acabas de hacer.
Sin embargo, en la cocina tenemos lo esencial a la mano para limpiar según vamos comiendo, o después de que comemos o dejarlo tal cual hasta mañana.. Siempre le da a ella gran placer, el deslizar sus bragas hacia abajo, acostarse en la mesa, y envolver sus suaves muslos alrededor de mi cuello. Mi retozar entre sus sabrosos muslos ardientes obra maravillas para cualquier satisfacción sensorial. Un calentamiento ritual, para ambos, sus jugos comienzan a fluir sin restricción, mi herramienta de inserción, conocida como mi pene, emergente y excitada por sus esencias y el calor de sus ardientes muslos un jugueteante empuje en sus ardientes profundidades, esta suave cabeza de seta se desliza rápidamente adentro. Mi jugueteo ritual con mi ansiosa lengua ha cumplido su parte “ppor favor, mas duro, follame, duro, tttermina connnmigooo, ooooohhhhh, hazmeeeeeee acabbbbaaaar” ella intenta gemir. Sus piernas ahora envueltas tan firmemente alrededor de mi trasero, sosteniendose por lo mas querido, a medida que su demoledor orgasmo oscila a través de su cuerpo. Jadeantes respiraciones profundas,
"Tu sabes exactamente lo que yo necesito”
"Succioooooona mis pezones, lo necesssssito ahoooooooora”
"Oh, Diosssssssss” ella suspiro, "lo haces tan bien”
Este es nuestro matinée vespertino, El juego antes de la cena. Esta mesa bendecida con ardiente pasión, hora de cocinar la cena, y entonces veremos que será del resto de la noche
Con invitados pronto al llegar, todavía había bastantes cosas por preparar. La mesa ahora puesta, algunas botellas de vino, una cena tranquila para seis, un golpe en la puerta, ellos han llegado. Los usuales saludos de viejos amigos sin necesitar presentaciones formales, “ Sírvanse ustedes mismos el vino, nosotros llevaremos algunas cosas a la mesa” Al patio fueron, donde la mesa estaba puesta. Una noche cálida y agradable, no muy lejos del mar. Alejados de las luces de la ciudad, un cielo muy claro. Muy lejano para ser visto, pero se podía oír siempre las olas rompiendo en la orilla, y el olor del aire de mar. A la cocina fuimos, una carne asada en el horno que necesitaba rebanar. Algunos otras cosas que agregar a los platos de servir, lo que no le tomo mucho tiempo a ella para cuidadosamente hacerlo. “¿Te puedo ayudar con eso? ” pregunto ella
“¿Cómo puedo rebanar esta carne con tu mano entre mis pantalones?” masculle” Tu rebana esa carne mientras yo juego con esta” gimió suavemente ella.
Me olvidé totalmente que había huéspedes allí fuera, y a ella parecía no importarle para nada. Continué haciendo lo que necesitaba con la carne asada, pero no con la misma rapidez que antes. Mis pantalones ella se las había ingeniado para deslizarlos, sin mi ayuda, hasta mis rodillas, y sus cálidas manos atizaban mi pene. Ahora trata de rebanar de manera ordenada un gran pedazo de carne asada, así. No estaba seguro que estaba mas caliente la carne o mi pene. Antes de que saberlo, ella se había quitado su blusa, sus pechos liberados de su brassier, con la mano firmemente alrededor de mi pene, frotándose la suave punta de sus pezones en erección. Esto era lo suyo, la trastornaba salvaje mi pene acariciando como ella lo eligió estar, pues ella eligió hacer, para presionarlo firmemente y frotarlo en sus pechos. Ella tenía una mano deslizada entre sus bragas, yo conjeture, presionado su clítoris, o con sus dedos adentro. Trata de enfocar tu mente en lo que estas haciendo, ¿preparando una carne? “Por Cristo Bendito, esta carne se va a arruinar”
Dije yo, pero cayo en oídos sordos. Mi pene tan duro y doloroso, mi mano con el cuchillo sacudiéndose, no más rebanadas finas tales como antes. De la punta de sus pezones a sus húmedos ardientes labios, envuelta firmemente alrededor de mí succionando mi pene, "Esta carne asada nunca será servida si continuas haciendo eso." Sentí su estremecimiento, sus labios que llevaban a cabo quejidos firmes, profundos, y tirones repentinos, las respiraciones rápidas, y los gemidos esporádicos, ella estaba acabando, temblando, en sus rodillas, y entonces soltó mi pene, se puso en cuclillas en el piso, me miro directamente a los ojos y me sonrió traviesamente . Me subió los pantalones, rehincho, si, rehincho mi todavía erecto pene de nuevo en su sitio, subió el cierre, dándome un golpecito apacible con la palma de su mano,
"¿Esta esa carne lista para ser servida? Nuestros huéspedes se están poniendo hambrientos, estoy segura” ella musito en un suave tono satisfecho.
“Muy gracioso, condenadamente gracioso” pensé. Acabo de mutilar, desmigajar, una elegante carne asada, estaba justo por acabar, ella suelta mi pene, todavía tieso y erecto lo empuja sin fanfarrias dentro de mis pantalones y todavía tiene el nervio de preguntar, " ¿Esta la carne asada lista para servir?". “¿Realmente piensa que a mí me importa un carajo la estúpida carne en este momento?” Ella agarro un par de platos para servir y dirigiéndose hacia el patio se volteo y con una tonta y satisfecha mueca susurro “Lo mejor esta aun por venir”
Bien, termine de desmigajar la carne asada, estaba mas allá de cualquier ayuda para lograr una presentación apropiada. El bulto en mis pantalones finalmente había bajado a su estado normal, pero extremadamente decepcionado, y un poco enojado conmigo. ¿Cómo podía dejarlo llegar tan cerca del placer y no acabar la tarea? Intenté explicarle, no fui yo ¿recuerdas?. Ella dijo que lo mejor estaba aun por venir.
Tomé la bandeja con la carne asada mutilada, y me dirigí al el patio hacia nuestros expectantes hambrientos huéspedes.
“¿Qué te tomo tanto tiempo?”, preguntaron
“¿Dónde aprendiste a trinchar la carne, en un patio de construcción?”
“Muy gracioso””. Realmente no necesitaba oír eso. Seis horas, cuidadosamente observada en el horno, una agradable y tierna carne asada, cortada a un estado irreconocible en diez minutos. Ella hizo muecas, una ligera, satisfecha mueca culpable.
“Bueno, comamos” dije, al tiempo que todos agarraron de lo que todavía se asemejaba a una carne asada. Siendo un buen anfitrión, por supuesto esperé hasta que los huéspedes se sirvieran primero, los destrozados restos, se imaginaran, fue lo que quedo para mí..
Al otro lado de la mesa, ella comenzó a comer, los invitados devorando su comida, pocas palabras fueron dichas, El ruido confuso de los platos y el tintineo de las copas de vino, ¿y ahora qué? Ella sentada allí tranquilamente comiendo con delicadas mordiscos, un pie descalzo siento entre mis muslos, empujando los dedos contra mis pantalones, frotando mi previamente abandonado pene otra vez hacia una erección. "Si persistes haciendo esto”, pensé, "Será mejor que esperes que los invitados se vayan pronto, o te vas a encontrar toda abierta aquí y ahora”. Y entonces pensé, e idee mi plan, que cuando se fueran todos, la siguiente mancha en este mantel fino de la mesa no sería exactamente una gota del vino derramado, un goteo del jugo de la carne asada, o el calor del fondo de las bandejas, el mantel alisado, y “Tu serás la próxima” Pienso que ella sabía que yo había ideado un plan, bajo su pie, sus dedos temblando levemente mientras que sorbía su vino. Solo el pensar en lo que yo posiblemente podía tener planeado, detrás de mis ahora relajados ojos, comenzó a retorcerse en su silla, chapuceando palabras, un fuego se había encendido, bajando salvaje entre sus muslos.
Pensando profundamente en el plan, oí a alguien decir, "Vamos a conseguir un poco de café y brandy y a relajarnos en el jardín" Detrás al lado de la valla baja del jardín, un lugar de muy atenuada luz, agradable para sentarse. Llevé el brandy y los vasos a un tronco, que sirvió como mesa. Las sillas y las tumbonas cerradas casualmente. Ella trajo el café, y yo regrese por algunas velas. La luz no era suficiente. Ella estaba inclinaba, mirando por encima de la baja valla, charlando con nuestros invitados. Encendí las velas y visione completamente un inesperado plan. Sus caderas se contoneaban suavemente mientras se reía con nuestros invitados. Cómo podría resistirme a tan fácil blanco. Sin advertencia, y sabiendo que ella no podría responder sin permitir que el mundo se enterara de ello, jale sus bragas hacia abajo, teniendo que alejarse de ellos para evitar que se enteraran de lo que yo había hecho. Siguió intentando mantener una conversación sensible con nuestros invitados, mientras le deslicé dos dedos desde atrás, profundamente en su vagina, jugueteando como nunca antes lo había hecho. Cuánto tiempo podría ella permanecer tranquila, pero apretando firmemente sus muslos hasta decir "Mejor paras esto, no puedo controlarme." Podía sentir su vagina moverse bajo mis dedos, y continuaba hablando con los amigos. Me incliné sobre ella, para unirme a la conversación. Tome un sorbo de mi brandy, levante su falda con mí otra mano, y me las arregle para empujar mi pene entre sus muslos y dentro de su vagina. Decidí que conseguiría, en medio de toda la charla, los dimes y diretes entre nosotros y nuestros amigos al otro lado de la valla, mi satisfacción antes apagada por ella. Sutilmente la masturbe con mi mano libre, y la sostuve en el sitio, mientras se retorcía intentando salir de una situación, una de haces o no haces. Cómo podía ella continuar hablando y conservando el sentido, mantener la cara correcta, estando tan cerca del orgasmo. Y alguien comento, "¿Te sientes bien?” “Te ves un poco sonrojada”.
"Es el. Brandy, siempre me pasa lo mismo. Me gusta su sabor, pero me hace ruborizarme y mi cara arde al primer sorbo”. Le susurré al oído mientras deslizaba mi pene mas profundamente. Estaba tan cerca de acabar, y ella lo sabía.
"Ohhhh te sientes tan húmeda y ardiente”
Con un susurro sin aliento, apenas escuche, cerrando fuertemente sus dientes, a medida que su orgasmo llegaba
"uuigghhhffffff, éste no es justo, aaggghh espero que lo estés disfrutando.”
"Mucho más divertido que en la cocina," le ronronee al oído.
Todo lo que podía hacer era sorber mi brandy mientras acababa, ocultando los temblores, por lo menos eso esperaba, demasiado tarde para retractarme, había perdido el control. Me retiré de su cálida humedad, enderecé su falda, recoloque al culpable y subí el cierre de mis pantalones.
La charla entre los amigos todavía continuaba animada.
Alguien dijo, hablando acerca de reparaciones en su hogar.
"Si te das la vuelta un minuto, trataran de reventarte todo el tiempo”.
Por supuesto, yo dije “ Eso es verdad, sé lo que quieres decir”
“Pero siempre se los atrapa mas adelante." Dijo ella
ooopppss, sabia que tenia un problema.
Los invitados se rezagan, sé que esto no es bueno, otro brandy para ella, un vino para él, la charla continua, por supuesto entre buenos amigos, acerca de reparaciones caseras,
"Él gruñe como un oso, subiendo un árbol," ella dice "tengo que abrir mis ojos para cerciorarme de que es él aun."
¿Y Tú mi querida? "como un ratón chirriante estrangulando un queso, eeeeeecchhhh , eeecchhhh , eeeecchh"
O sea que aquí estamos intercambiando los efectos sonoros íntimos de cada una de nuestras parejas. Los vecinos miran ocasionalmente a hurtadillas a través de la cerca. Quizás esperando tropezar con alguna movida traviesa. Con apenas algunas velas, no mucho que ver, sombras moviéndose, bastante para su imaginación. Pero los invitados se dispersan, hablar de sonidos eróticos, es hora de dirigir hacia sus habitaciones privadas y ejecutar las escenas alrededor de las cuales nos hemos estado riendo entre dientes. El ultimo invitado fue “echado a patadas”, creo que ya es hora de relajarnos nuevamente.
Primero vamos a limpiar un poco este desastre, sobras a la cocina, no quedo mucho del mousse de chocolate o de la crema batida, me imagino que deben haber disfrutado de todos los postres que preparamos.
Agradable y tranquilamente sentados aquí afuera en el jardín, una pequeña vela apenas titilando, una cálida noche clara, sorbo otro brandy, unas pocas horas y otro día comenzara.
Los vecinos también retirados a sus guaridas de pecado, siluetas detrás de translúcidas cortinas, luces atenuadas, ahora desaparecen.
Ella lleva suavemente mi mano su rodilla, la guía tan lentamente a lo largo de su cálido muslo, una sonrisa tan sutil de placer en sus ojos, me imagino que es hora de pagar mis deudas, posa mi mano apenas sobre su rodilla, y entonces con un empuje repentino, la aprieta contra su vagina, firmemente abrazada entre sus ardientes muslos.
"Jesús Cristo. . Que es esto?" El lío más desastroso alguna vez sentido por mí debajo de las faldas de una dama. Levanta su falda, y allí lo veo.
Con una tentadora sonrisa de “llego tu hora”,
"Cuando ordenes esto a mi satisfacción, podrás ser perdonado por tu invasión anterior en la pared.”
Y allí estaban, entre sus tiernos muslos, el mousse y la crema batida que pense que nuestros invitados habían disfrutado. Se recostó en la silla reclinable, una pierna hacia atrás,
"Goza" se mofo, "Sé que yo lo haré." Con sus dos manos dirigió mi curso. Un postre de medianoche, por los placeres recibidos, por los placeres a dar.
Qué placentero y delicioso pegoste a devorar desde dentro de sus ahora temblorosos arqueados y estremecidos muslos. Cuanto más lamía y mordicaba, mas animado su cuerpo se tornaba.. Sus manos tan firmemente en mi cabello, guiando, dirigiendo cada movimiento, llevando hacia abajo mis labios más apretados a su clítoris, empujando sus caderas a mis labios, un muslo ahora alrededor de mi espalda, luego ambos, trabados tan firmemente, afianzados a mis oídos, solo escucho sonidos amortiguados, y el sonar del chapoteo de todos estos postres que ella había escondido debajo de su falda. Sus orgasmos llegaron, cada uno más explosivo que el anterior, sin pausas, su clítoris vibrando entre mis absorbentes labios, un dedo profundamente dentro de su ardiente humedad, hasta que no pude sostener su violenta arremetida por mas tiempo. Mi pene ahora doliendo, me deslice a través de sus firmemente afianzados muslos, y la penetré con todo lo que tenía. Con un orgasmo más explosivo, y el mío, estábamos trabados juntos, sin reserva de expresión, ni de acción, y colapsamos tal como estábamos.
“WOW, eso estuvo bueno” dijo ella en una suave débil voz,
Reposamos agotados unos minutos según colapsamos, entonces nos las arreglamos de alguna manera para desenredarnos y lentamente subimos las escaleras, un rastro de "destrucción" dejado atrás, todo puede esperar hasta hoy más adelante. Una agradable ducha caliente, nos lavamos el uno al otro de los postres y la juguetona disolución, unas cuantas caricias mas, solo por juguetear, mi pene aún agotado y su vagina casi dormida, entonces nos deslizamos entre las sábanas.
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